HABILIDADES TÉCNICAS
Un buen director debe ser capaz de planificar proyectos y para ello debería
poner los medios necesarios en su consecución, teniendo siempre en cuenta el contexto
del centro: nivel sociocultural de las familias, el propio alumnado, la implicación
del profesorado, Por eso se debe dar
respuesta a las necesidades del centro desde dentro: un director ha de ser
siempre sensible con esas particularidades de su centro.
Además es fundamental que el director sea un gran comunicador
que transmita al resto de la comunidad educativa sus proyectos y los convenza
de que será un trabajo que merezca la pena. Para ello tendrá que ser capaz de negociar
los procedimientos y los recursos necesarios para llevar a cabo sus proyectos,
tanto nivel interno del centro, como con instancias exteriores. También deberá
ser capaz de coordinar al personal desarrollando una gran habilidad
para trabajar en equipo y siendo capaz de gestionar los tiempos con
eficiencia y alcanzar acuerdos. Es fundamental tener la habilidad de
identificar, obtener y organizar los recursos adecuados para
asegurar el éxito de los proyectos.
Para que los profesores de un centro se ilusionen con un
proyecto, hay que lograr motivarlos. Ya que un director no tiene la capacidad
de incentivar a su claustro con pagas extras o días libres, debería ser capaz
de reconocer el trabajo de sus profesores. Este reconocimiento podría ser
individual o colectivo. El trabajar por proyectos es motivador en sí mismo, ya
que facilita la implicación del personal de un centro así como una comunicación
eficaz y la negociación y la coordinación se convierte en fuentes de motivación.
Pero donde intervienen varios humanos a menudo se generan conflictos.
El director ha de ser capaz de identificar el problema e intentar dar una
solución sin tomar parte por ninguno de los implicados.
Como en cualquier contexto, la evaluación es un
elemento fundamental. Es la única forma de identificar las debilidades de
nuestros proyectos y trabajar para establecer un plan de mejora. Es importante
que se haga un seguimiento sistemático de cada actuación para modificar todo
aquello que sea necesario.
En
definitiva, si una persona es capaz de desarrollar todas las habilidades que
acabo de comentar, podremos decir que estamos ante un gran profesional. Y eso
es lo que necesitan nuestros centros. Profesionalidad y
entrega. No es fácil encontrar a personas en las que confluyan todas estas
habilidades, tanto personales como técnicas.
Como se desprende de mis dos dianas, parece que me veo con más habilidades personales que técnicas para afrontar la tarea de la dirección de un centro educativo.
Habilidades personales.
Sin embargo, no solo las destrezas técnicas son importantes
para la gestión de un centro educativo. Las habilidades personales deben
favorecer la puesta en práctica de las destrezas técnicas. Ambas son deseables
y esperables en todo equipo directivo y el director debe acertar al formar un
equipo en el que en la suma de sus miembros se den el mayor número de estas
destrezas y habilidades, de modo que una adecuada distribución de tareas entre sus
miembros permita realizar una gestión eficaz y eficiente.
Algunas destrezas
personales esperables en los directores deberían ser la empatía,
es decir, la capacidad de entender los valores, las opiniones y las cualidades
de los demás; y la preocupación por los demás, de manera que sean capaces
de apoyar a los compañeros en sus tareas. El profesorado del centro debería
percibir que el director siente esa preocupación por ellos y que es capaz de
entenderlos y además debería dar respuesta a esas preocupaciones.
La asertividad es otra
cualidad personal que debe desarrollar un buen director. La capacidad para
decir lo que quieres o sientes, sin rodeos, expresando tus opiniones con
firmeza pero respetando los intereses de los demás. Favorecer el trabajo en
equipo con esta habilidad y no basar nuestro trabajo en individualidades
inconexas. Para poder ser asertivo hay que saber escuchar, prestando atención
plena, sin interrumpir,… Esta escucha activa favorece la
comunicación y el diálogo.
Ser claros, concisos, directos
y rigurosos cuando nos expresamos, generando credibilidad y abriendo un clima
de diálogo que enriquezca nuestros proyectos, es otra gran cualidad de un
líder.
Cuando se trabaja en equipo, el director no solo debe
liderar el grupo, sino que además debe ser un miembro más del mismo que sea
capaz de situar las necesidades del grupo por encima de los deseos personales.


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